Hace unos días se levantó cierto revuelo tras la decisión del Gobierno Alemán de multar a quienes utilicen Google Analytics en sus páginas. No sé en qué ha quedado la cosa, porque por mucho que busco en Internet, no encuentro nada nuevo al respecto.
En su momento dije que me parecía un error por parte de las autoridades alemanas (y me lo sigue pareciendo), puesto que las razones esgrimidas (según los medios en los que leí la noticia), no se sostenían por ninguna parte: que Analytics recogía información capaz de identificar a los usuarios, que utilizaba la IP para hacer el seguimiento de la actividad de las personas en un site (dando a entender que se podía hacer el seguimiento de la actividad de un usuario concreto), etc.


Hace poco, hablando por teléfono con una representante de una conocida empresa de publicidad española, me di cuenta de que todavía hay personas que, a pesar de usar Analytics a diario, olvidan los puntos básicos de una instalación correcta. Mi interlocutora se quejaba de que en el informe no figuraban las vistas de determinada página, lo que le parecía imposible, puesto que ella misma había entrado en dicha página varias veces. Le pregunté si en el perfil que estaba viendo estaba filtrada su IP, sólo por descartar una posible aunque improbable causa. Tras responder que no, le pedí que accediera a la web en cuestión, y que buscara el código de Analytics en la página que no figuraba en el informe. Yo ya intuía la respuesta: «en esta página el código no está».