Una vez que nos hemos familiarizado con cualquier herramienta de análisis web, y sabemos qué debemos buscar entre la ingente cantidad de datos que se nos presentan, la pregunta que suele quitarnos el sueño es «¿Y ahora qué? Debo fijarme en tal o cual KPI, pero de qué manera?»
Para que la explicación sea lo más clara posible, vamos a poner un ejemplo concreto y típico de KPI: el porcentaje de conversiones. Una conversión se produce cuando un usuario de un sitio web realiza una acción que ha sido definida como un objetivo: una compra, un registro, el envío de un formulario de contacto, la descarga de un documento, etc… (Cada web tiene sus propios objetivos y KPI’s).

